Alicia Rueda Diseñadora
Anne Igartiburu no duda ni un instante cada vez que algún periodista le pregunta por sus diseñadores favoritos. «Giorgio Amani y Alicia Rueda», responde siempre con rotundidad. No en vano, la joven diseñadora vizcaína –«aunque vivo en Bilbao, soy de Markina, que conste»– es la artífice del espectacular cambio de imagen que la presentadora de Corazón de... dio al principio de su fructífera carrera mediática.«Endurecí su físico con un toque provocador. Sin embargo, no sé por qué motivo los estilistas de su programa se empeñan en vestirla con tonos pastel. ¡Con lo guapa que está Anne de mujer fatal!», comenta Alicia con naturalidad.
Desde muy pequeña entendió que su futuro iba a estar relacionado con el «complicado y frenético» mundo de la moda. Con apenas trece años, Alicia Rueda ya confeccionaba su propio vestuario, siempre «femenino, sexy y cómodo». Un estilo que ha mantenido hasta la actualidad. Fiel seguidora de las colecciones de Roberto Torreta y Josep Font, la diseñadora huye de los tonos oscuros que, «durante demasiado tiempo», han dominado la moda vasca, y salpica todas y cada una de sus prendas con una amplia paleta de colores.
«Afortunadamente, las tendencias de moda en el País Vasco han cambiado y ahora los jóvenes nos movemos más en el rollo de Londres», subraya la vizcaína, quien ha anunciado que en breve se atreverá con la polémica pasarela Cibeles. La afición de Alicia Rueda por los destellos del arco iris traspasa los límites del estudio de diseño. Su casa, un amplio piso situado en el barrio bilbaíno de Santutxu y distribuido en torno a un largo pasillo, comparte la filosofía colorista y alegre de sus bocetos. Las paredes se tiñen de azul y verde manzana y el amarillo se adueña de los detalles de las habitaciones principales.
De todos los objetos que adornan la vivienda, Alicia siente especial predilección por un simpático mago Merlín de cartón piedra que la acompaña desde muy niña. «Ha vivido siempre conmigo. Cada vez que cambio de lugar de residencia me lo llevo», precisa. Aunque, sin duda, uno de los rincones que más le gustan de su hogar, «entre otras cosas, porque es de las pocas estancias que están terminadas», se sincera la diseñadora, es el cuarto de su pequeña hija Paula, en el que, además de la casita de tela para las muñecas, destacan los originales diseños de la pequeña, que imita a su madre en «casi todo».
«De mi ropa, lo que más me emociona es vérsela a las chicas por la calle. La distingo hasta de espaldas», reconoce ilusionada. Pero Alicia no sólo viste a las personas de a pie. Desde hace unos años, se atreve, incluso, con el teatro. Arantxa del Sol en la obra Pato a la Naranja y Lara Dibildos en La tía de Carlos son algunos ejemplos de su incursión en el mundo de la farándula. «También he vestido a las primeras ‘mises’ de Vizcaya y el País Vasco del milenio», anuncia Alicia con desparpajo. Una todoterreno.
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